sábado, 26 de julio de 2014

És l'hora dels adéus...

“El tiempo no nos permite olvidar, pero sí soltar y seguir. Déjalo ir”. I no em surten les paraules. Fa més d’una setmana i mitja que intento trobar la manera d’acomiadar-me, i no puc. Dir adéu mai és fàcil, i menys quan no només deixes una feina, sinó també una casa i una família.
He passat quatre anys aquí i encara no em crec que aquesta sigui la meva última nit. Cinc temporades escolars, cinc juliols de multis, quatre agosts, quatre pretemporades, setmanes santes, ponts de tots sants, del treballador, del Pilar i de la Puríssima. Caps de setmana, sant joans, visites d’un dia i dies de pujar “de gratis” perquè l’anyorança ja podia amb mi.

Deixo enrere la por del primer dia quan vaig arribar (rebuda per la directora d’aquell moment, a qui dec moltes coses, i després acollida per la cuinera més guapa de tot l’Empordà, que em va agafar del bracet i em va dir que aquí estaria molt bé). Deixo enrere el primer moment en que et vaig veure, amor, i totes les coses enormes que ens van passar després (la felicitat plena, que es diu aviat). Deixo enrere aquella primera btt, acompanyada per algú que mai m’ha deixat sola. Deixo enrere els cotilleos, els “radio patio”, els riures, els exhibicionismes i els bailoteos amb el monitor més hiperactiu que conec, amic per sempre i veí durant quatre meravellosos anys. Deixo enrere molts companys, d’aquí i d’allà, de fa anys o de fa quatre dies, amb qui he passat estones de riure i de plorar, d’enfadar-nos i de demanar-nos perdó. Deixo enrere un germà, i també a una de les millors connexions que he sentit mai (geomecachings team). Deixo enrere moltes coses. El pujar farina i sucre a pasti, el grapar les caixes de torn, l’anar a escalfar quads i les cadenes de veu en bici. El quadrar Pou del glaç, els mussols, les marietes i la tirolina, el rascar rajoles els divendres a última hora, el muntar petits exploradors i les brúixoles a orientació. Les estones lliures a la Isa i a la Montse, al Drac, a l’Absenta, al Castell. Els sopars al Bisbal Park. Els funky cold medina i les danzas kuduro. Deixo enrere directors suplents i directors que venien algun cap de setmana i es van acabar quedant, salseros i samberas del otro lado del charco (i també alguna que altra de la Bisbal) que m’han fet de mamis i de papis, i sobretot, sobre totes les coses, la confirmació que “del odio al amor hay un paso”, una más mejor amiga, algú que m’ha suportat per damunt de mals dies, de males èpoques i del meu caràcter peculiar.


Donar les gràcies se’m queda curt, després de tot el que aquesta casa, i tota la gent que esteu a dins, m’ha donat. Estimo totes les coses bones que m’han passat aquí dins. SEMPRE DIRÉ QUE QUATRE DELS MEUS MILLORS ANYS ELS HE PASSAT AL POU DEL GLAÇ.

jueves, 17 de enero de 2013

Día internacional de la caída de la venda de los ojos.

Era una canción, un sentimiento muy fuerte, una sonrisa a primera hora de la mañana acompañada del beso más dulce. Era lo más loco que había sentido en muchos años, vida, deseo y pasión. Era ternura, fuerza, silencio y tranquilidad. Era casi perfecto... Y resultó que eras mentira. 
Lo que más me duele no es haber perdido un amor. Lo que más me duele es haber perdido un amigo.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Domingos en los que no sabes qué pensar.

Hay que renovarse, en todas partes lees lo mismo. Si no, ya sabes que mueres, aunque no de un modo literal, gracias a Dios.
Se me juntan en la cabezota mía miles de ideas buenísimas, miles de aventuras y miles de recuerdos. ¿En qué acabo cayendo siempre? En el amor y el desamor. Pienso rotundamente que esto debe acabar, pero luego recuerdo consciente o inconscientemente lo bien que me hace sentir hablar del corazón y sus tonterías. Porque a veces son tonterías, no os creáis.
Hoy he sentido un poco de todo. Los domingos suelen ser días tontos en los que pasas por distintas fases que te hacen sentir peor o mejor. Ahora, a poco más de las ocho de la tarde, llega el momento de declive sin razón. "¿Porqué?", me pregunto a mi misma. "Por que eres tonta de remate", me acabo contestando. La cuestión más importante es "¿qué hago?", ¿me permito todo esto que me está pasando o mejor vuelvo a caer? La solución no la tendré ahora. Es algo que me pasa cada domingo. Aunque últimamente es domingo cuatro o cinco veces por semana. Dejaré, una vez más, que el agua ardiendo se lleve esta pesadumbre, este no-saber-qué-hacer. Tendrán que pasar unos cuantos años para que deje de sentirme así, que todavía todo es muy reciente, y cuando la cosa viene de dentro, cuesta mucho que se acabe yendo. Si es que se quiere ir.
 

Pasen un buen resto de domingo pesado.

domingo, 26 de agosto de 2012

El amor que no mata, muere.

Vas a ser de esos amores que tendré que cerrar en una caja durante un tiempo para no quitarte de golpe. Coger fuerzas al cabo de unos meses (¡o años!), ¿olvidarte? y luego borrarte poco a poco.
 
Es doloroso darse cuenta que aquella frase que no sé donde leí que decía algo así como "el amor otorga a los demás la capacidad de destruirte" es totalmente cierta. Dueles más de lo que me imaginaba que ibas a doler. Ya casi no estás. Parece que ya no vuelves. Y ni siquiera sé que parte fue verdad y que parte palabrería.
 
Y el teléfono que no quiere sonar. Erre que erre. Ahora nos une poco más que una pulsera de hilo en el tobillo, cada uno en uno porque el uno sin el otro anda cojo.
 
Un amor apagado a la fuerza y un corazón que se prohibe recordar. Un par de últimas esperanzas. Daría todo lo que ahora soy, que es casi nada, para volver atrás y que todo sea distinto. O que sea exactamente lo mismo, pero con más consciencia para vivirlo y así, cada vez que quiera, recordar que una vez tuve un amor que, de tan amor que fue, casi me mata.
 
Despierta. Despierto. Tenía que ser un sueño...
 
Encuentra mis palabras y encontrarás mi amor por ti.

Definiendo.

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viernes, 10 de agosto de 2012

Corazón de la sierra.

Huyo, sí, pero no me escondo. Aire. Me falta. Llámalo respiro, llámalo viaje espiritual. No sé ya qué puede curarme. El recuerdo de algo que fue y ahora viene y va, mareándome, retorciendo mi dolor. Un algo que parece amor de alguien de quien me separo sin saber porqué. Súmalo. Me ahogo.

Sin saber qué hacer, sin saber qué decir. Nada. Por eso huyo. Aunque sé que eso no me justifica.

La cabeza se me deshace en hondas de dolor. El corazón ya no sabe si latir o pararse. Mi vida se me va de mi. Mi amor ya no me salva.

Huyo, sí, al corazón de todas las sierras. Dónde no llega nadie. Dónde nada me hace daño. Dónde espero poder volver a respirar. Dónde quiero que mi cabeza duerma y mi corazón vuelva a cantar.
Es mi última oportunidad.

Lo siento. No sé porqué pero lo siento. Lo siento todo.