domingo, 2 de diciembre de 2012

Domingos en los que no sabes qué pensar.

Hay que renovarse, en todas partes lees lo mismo. Si no, ya sabes que mueres, aunque no de un modo literal, gracias a Dios.
Se me juntan en la cabezota mía miles de ideas buenísimas, miles de aventuras y miles de recuerdos. ¿En qué acabo cayendo siempre? En el amor y el desamor. Pienso rotundamente que esto debe acabar, pero luego recuerdo consciente o inconscientemente lo bien que me hace sentir hablar del corazón y sus tonterías. Porque a veces son tonterías, no os creáis.
Hoy he sentido un poco de todo. Los domingos suelen ser días tontos en los que pasas por distintas fases que te hacen sentir peor o mejor. Ahora, a poco más de las ocho de la tarde, llega el momento de declive sin razón. "¿Porqué?", me pregunto a mi misma. "Por que eres tonta de remate", me acabo contestando. La cuestión más importante es "¿qué hago?", ¿me permito todo esto que me está pasando o mejor vuelvo a caer? La solución no la tendré ahora. Es algo que me pasa cada domingo. Aunque últimamente es domingo cuatro o cinco veces por semana. Dejaré, una vez más, que el agua ardiendo se lleve esta pesadumbre, este no-saber-qué-hacer. Tendrán que pasar unos cuantos años para que deje de sentirme así, que todavía todo es muy reciente, y cuando la cosa viene de dentro, cuesta mucho que se acabe yendo. Si es que se quiere ir.
 

Pasen un buen resto de domingo pesado.

domingo, 26 de agosto de 2012

El amor que no mata, muere.

Vas a ser de esos amores que tendré que cerrar en una caja durante un tiempo para no quitarte de golpe. Coger fuerzas al cabo de unos meses (¡o años!), ¿olvidarte? y luego borrarte poco a poco.
 
Es doloroso darse cuenta que aquella frase que no sé donde leí que decía algo así como "el amor otorga a los demás la capacidad de destruirte" es totalmente cierta. Dueles más de lo que me imaginaba que ibas a doler. Ya casi no estás. Parece que ya no vuelves. Y ni siquiera sé que parte fue verdad y que parte palabrería.
 
Y el teléfono que no quiere sonar. Erre que erre. Ahora nos une poco más que una pulsera de hilo en el tobillo, cada uno en uno porque el uno sin el otro anda cojo.
 
Un amor apagado a la fuerza y un corazón que se prohibe recordar. Un par de últimas esperanzas. Daría todo lo que ahora soy, que es casi nada, para volver atrás y que todo sea distinto. O que sea exactamente lo mismo, pero con más consciencia para vivirlo y así, cada vez que quiera, recordar que una vez tuve un amor que, de tan amor que fue, casi me mata.
 
Despierta. Despierto. Tenía que ser un sueño...
 
Encuentra mis palabras y encontrarás mi amor por ti.

Definiendo.

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viernes, 10 de agosto de 2012

Corazón de la sierra.

Huyo, sí, pero no me escondo. Aire. Me falta. Llámalo respiro, llámalo viaje espiritual. No sé ya qué puede curarme. El recuerdo de algo que fue y ahora viene y va, mareándome, retorciendo mi dolor. Un algo que parece amor de alguien de quien me separo sin saber porqué. Súmalo. Me ahogo.

Sin saber qué hacer, sin saber qué decir. Nada. Por eso huyo. Aunque sé que eso no me justifica.

La cabeza se me deshace en hondas de dolor. El corazón ya no sabe si latir o pararse. Mi vida se me va de mi. Mi amor ya no me salva.

Huyo, sí, al corazón de todas las sierras. Dónde no llega nadie. Dónde nada me hace daño. Dónde espero poder volver a respirar. Dónde quiero que mi cabeza duerma y mi corazón vuelva a cantar.
Es mi última oportunidad.

Lo siento. No sé porqué pero lo siento. Lo siento todo.

lunes, 6 de agosto de 2012

Última llamada para los pasajeros con destino "El olvido".

No sé si tendré fuerzas para acabar de escribir lo que estoy empezando sin darme cuenta, pero sé que al menos tengo para empezarlo. A penas a media hora de escuchar tu último adiós por teléfono, mi cabeza está a punto de morir de dolor. Y mi corazón se apaga poco a poco.
Esto no tendría que estar pasando. Mis palabras ahora deberían ser lo contrario de lo que serán. Siempre con amor de por medio, por eso. Te quiero. Pensé que ya no, pero una vez más en mi vida, estaba equivocada. O quizás es el miedo feroz que siento dentro (y fuera) a no saber vivir sola. Estoy liada. Enredada, incluso. Como enredados estuvimos estos dos años "y pico".
No sabía ver el futuro sin que tú aparecieses en él. Ahora no me va a quedar otra. Te quiero. O quizás vuelve a ser el miedo.
Después de pensar que no podría querer a nadie nunca más, tus gestos, tus ojos, tus buenos días, tus abrazos, tus brazos, tu sonrisa, tus palabras, tus regalos, tus manos, todo tú me hiciste volver a hacerlo. Poco a poco, despacito, sin prisa pero sin pausa, volví a quedar presa en alguien, de ti. No me arrepiento de eso, aunque ahora mismo me esté quemando por dentro.
No te he dedicado muchas palabras, no me ha salido escribirte muchas cosas profundas, pero la verdad es que lo poco que he plasmado para contigo, ha sido de lo más sincero que ha salido jamás de mis dedos. Te quiero. O quizás es el miedo otra vez.
Vas a faltarme mucho. No creí que me faltarías. Tú ibas a ser el que se quedase a mi lado, para siempre, con mis más, con mis menos, y otra vez con mis más. Te vas. Te estás yendo. Dios... no me lo creo. Tú no te ibas a ir. Eras tú.  
Lo sabía. No tengo fuerzas. Me rompo. Ya no sé si te quiero.

sábado, 2 de junio de 2012

Arigato gozaimasu.

La piel le quemaba siempre. Su mirada desprendía miel y agua salada por igual y en las venas, notas y ritmos. Era color y sonrisa, y movimientos lentos llenos de algo que ni siquiera yo soy capaz de definir. Si compartían canción, todo su alrededor dejaba de ser real. Los minutos eran lentos y los segundos se medían por latidos, vueltas de hombro con hombro, y un, dos, tres, cuatro, un, dos, tres, cuatro.
De noche, las manos siempre cogidas para no dejarse. En un mundo al revés habría sido posible. Mármol oscuro por cuerpo y en los dedos miles de plumas. ¡Maldito niño! Bendita inconsciencia. Será de esos recuerdos que parecen un sueño que tuvieron hace tiempo, quizás una noche de verano, que les sacará de la realidad por un momento y les hará recordar algo exótico y salvaje que vivieron una vez. Arigato gozaimasu.


Lo que dan de sí las canciones. Inspiración imperfecta.



lunes, 23 de abril de 2012

AMOR. O esa persona.

Empiezo a pensar que el amor no existe. Peor aún, que no sirve para nada. Huyendo de tópicos típicos y frases de quinceañeras que no saben nada de la vida ni del amor, hace ya demasiado tiempo que me planteo que si lo que me han enseñado a lo largo de mis 25 primaveras es algo real o no es más que palabrería barata.

Siempre he creído que el amor mueve montañas, o lo que le haga falta mover. Que da igual la edad, el sexo, el lugar de origen y la religión. Parecía ser el sentimiento más fácil y más complejo a la vez. Un algo que no entendía de razones y conseguía cosas maravillosas. ¿Y si todo esto es mentira? ¿Y si estamos destinados a autoengañarnos para crearnos una vida de amor? ¿Y si el amor no significa querer a alguien más que a ti mismo y significa simplemente mostrar aprecio por la persona de al lado y aprender a convivir con ella?

Joder. Estoy a punto de atacar a mis nervios. O de que ellos me ataquen a mi, más bien. Llevo un cuarto de siglo soñando con el amor, aprendiendo su forma y doctrina a través de canciones, películas, libros, poesías... Leyendas, cuentos, historias de la calle... Tengo un registro de lo que quiero conseguir y soy incapaz de conseguirlo. Un futuro con una familia creada a base de amor, cultivada a base de amor y forjada a base de amor, ¿es algo imposible?

¿Existe en algún lado alguien (a parte de mi, que creo que vivo tontamente engañada) que sea capaz de despertarse y pensar en ESA PERSONA, o acostarse y pensar en ella? ¿Que vaya por la calle y un sinfin de cosas le recuerden a ESA PERSONA? ¿Que sea capaz de arruinarse para conseguir el sueño de ESA PERSONA? ¿Que prefiera la felicidad de ESA PERSONA antes que la suya propia?
¿Soy una ilusa? Sé que mis pies poco tocan el suelo, y a menudo me vanaglorio por eso, pero creo que moriría de dolor (o de amor) si alguien viniese y me dijera:

"Maria, todo aquello que hay en tu cabeza: los sacrificios, los besos a cámara lenta, la piel de gallina al primer roce de uno de sus dedos, los sueños por conseguir de su mano, la vida eterna junto a ESA PERSONA, no existe. Estás condenada a amar mediocremente, a aparentar ante todos que tu vida es perfecta con ESA PERSONA. Tendrás una familia porque "hay que tenerla" y acabarás tus días sabiendo que lo único que querías en el mundo, jamás lo pudiste tener".

Una vez leí una frase, no recuerdo ahora de quién, que decía que "de amor, no preguntes a los cuerdos, porque los cuerdos aman cuerdamente, que es como no haber amado".

Debo estar loca.

martes, 31 de enero de 2012

Antes de acostarme

Hace ya unos cuantos días que no consigo conciliar el sueño a la primera. Tengo, cabeza arriba cabeza abajo, un millón de cosas, la mayoría sin sentido, que molestan a Morfeo y le dificultan su labor. Una de esas cosas es mi ausencia "por estos lares" (como decía mi amigo aquél) y la vida y sus cosas.
Llevo todo el día pensando en mi promesa de ayer de volver a activar esto (para nadie, creo, pero eso ahora es lo de menos) y sobre qué podría escribir. El problema no ha sido de falta de ideas, más bien lo contrario. Quería algo conmovedor, a la vez que cierto. Peleón a la vez que emotivo.
A pocos minutos de volver a pelearme con la almohada, he decidido (y cierto programa me ha ayudo mucho) dejar a mis dedos delirar sin más. Las mejores cosas salen cuando no se piensan, ni se planean. Dicen que cuanto más arriba más puras son las cosas. Yo creo que cuanto menos de estudia, se calcula y se piensa algo, más verdadero es.
Mañana, quizás, más y, espero, mejor.
Buenas noches, queridos.

lunes, 30 de enero de 2012

I'm (re)back.

Y esta vez, de verdad.